El caminante y su sombra

0_5y29ppmg

Por Manuel Cobo.

Estamos de resaca electoral. La de la izquierda y Ciudadanos intuyo que viene con dolor de cabeza y molestias estomacales. Y es que las encuestas y sondeos a pie de urna fallaron. Al estilo de un McLaren-Honda de estas dos últimas temporadas de Fórmula 1. Una traca. Aunque fiarse de israelitas y otras encuestas tampoco es la mejor estrategia. Pasamos del sorpasso al gatillazo. Y ni los más optimistas de Génova pensaban en un resultado semejante.

Sin duda, fue una noche complicada de gestionar para los que más ambiciones tenían. En un primer momento, en lo que respecta a Unidos Podemos, me gustó su reacción asumiendo que eran unos resultados decepcionantes. Lo dijo Íñigo Errejón, y también Pablo Iglesias. Las caras eran las típicas de un boxeador sonado. Cariacontecidos. Destacaba la de un Alberto Garzón que se jugaba mucho.

Pero en el intermedio entre esa primera comparecencia y la segunda fue donde algo sucedió. Quizás era necesaria esa arenga. Nunca he visto tan encendido al hombre con cara de niño. También creo que influyeron esos gritos en la fiesta del Partido Popular. Escuchar ese lema y grito de guerra en boca de los seguidores del rival tuvo que ser la mecha que encendió ese discurso enardecido.

Ahora toca desactivar el modo poscampaña y que España al fin tenga Gobierno. También toca por parte de la izquierda gestionar el varapalo.

Que el PSOE salga medio sonriendo al ver que ha aguantado la segunda posición no parece la mejor digestión. Y más si tenemos en cuenta que son sus peores resultados en democracia. Es un golpe duro. Pero no es menos cierto que pueden consolarse con que siguen siendo la fuerza hegemónica de la izquierda. Triste consuelo, pero consuelo al fin y al cabo. El ruido de sables me temo que continuará en Ferraz para mayor ansiedad de Pedro Sánchez.

Tampoco se puede decir que se trate de un no rotundo al cambio, pero está claro que la ciudadanía parece haber dado por concluido el momento para un ejecutivo de izquierdas. Las razones son variadas y se pueden explicar:

Es indudable el trasvase de votos del partido de Albert Rivera al PP apelando a la siempre efectiva estrategia del voto útil. También ha funcionado el discurso del miedo al comunismo disfrazado de morado socialdemócrata escandinavo. Su calado es innegable y esto unido a la tradicional fidelidad suicida del votante de la derecha ha hecho el resto.

Pero eso no explica del todo esa subida. Existen otros factores decisivos: La abstención y división del voto zurdo, que empieza a ser un mal endémico para los partidos de ese espectro ideológico. O incluso me atrevo a especular con la posibilidad de una fuga de votantes del ala más liberal de los de Ferraz hacia la derecha. Hasta el brexit a última hora ha podido influir en ese postrero empujón final del votante indeciso.

Otro asunto que no es baladí es ese aborto de legislatura sin Gobierno. Desde el 20 de diciembre de 2015 hasta el 26 de junio pasado, la sociedad española parece que ha tomado nota. Los que más se han mojado son los que más diputados han perdido (PSOE y Ciudadanos); los que amagaron pero no se decidieron (la confluencia IU-Podemos) han quedado igual. Y los que se quedaron haciendo la estatua desde el mismo 20 de diciembre por la noche han sido los triunfadores.

Y es aquí donde quería llegar. Al líder del partido ganador. A ese cadáver político mil veces enterrado que responde al nombre de Mariano Rajoy. Un muerto más vivo que nunca. Un zombi político que goza de una salud envidiable. Un tipo que lleva toda la vida en política. Lo recuerdo como ministro desde los 90 y ahí sigue. Inmune a críticas internas de líderes poderosos que dudaban de su carácter, a elecciones perdidas, a hilillos negros de plastilina o a corrupción de color aún más oscuro, a ministros espiados y con amigos imaginarios, a contables que cuentan sobres, a alcaldesas folclóricas metidas a senadoras o a pujantes movimientos políticos nuevos.

Un político de verbo manifiestamente mejorable, con el carisma justo, tics faciales y una comicidad involuntaria que resulta una mina para los humoristas de este país. Ese personaje que ha hecho de don Tancredo un tipo activo es el que ha triunfado. Y tengo el íntimo convencimiento de que él tampoco sabe muy bien cómo lo ha hecho.

Si se sigue su trayectoria, se puede observar que su máxima de “no tomar ninguna decisión también es tomar una decisión” le ha funcionado en todas las crisis que ha abordado. Y no han sido pocas. Igual es que su flor es inmensa. O que tiene a Soraya. O que está al frente de un partido con la base de votantes más sólida de este país.

O quizás que este caminante tiene una sombra que le susurra al oído. Y no me refiero a Bárcenas. Porque en Jorge Moragas también reside gran parte de este milagro político con barba. El tramoyista de la política de pelo rizado que domina como nadie los escenarios, los tiempos, y que consigue que su jefe salga airoso en los momentos de mayor apuro.

Un analista político sobresaliente que sabe anticiparse a los movimientos del rival. Intuir qué mensajes llegan mejor a su electorado tradicional y cuáles al del votante indeciso. Sale poco en los medios pero los maneja como pocos y es capaz de ganar el debate del debate poniendo a su jefe al teléfono con Ferreras en laSexta mientras se alejan en el coche oficial. Los pequeños detalles de la política. Los decisivos. Como en tantos otros aspectos de la vida. Con discreción y sin aspavientos.

La izquierda quizás necesita algo menos de alardes y más Moragas. Y también asumir lo antes posible que España es sociológicamente de derechas y que para mover a su electorado necesita mucho más. Para empezar un mensaje ideológico menos cambiante y alambicado. Algo sencillo que no se pierda en la retórica de las ideas.

Porque una perogrullada de Rajoy llega más a los suyos que una cita de Gramsci al electorado de izquierdas. Está comprobado. No hay que olvidar que esto es España.

Fuente de la imagen: El Mundo.

Juristas Desencadenados, 2016.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s