Ángel Viadero, el ilusionista

DOCUDMO

Por Manuel Cobo.

Comenzó la temporada 2016/2017 del Racing de Santander en 2.ª B. Y el arranque no ha podido ser mejor en cuanto a números se refiere. Primeros de la tabla de nuestro grupo tras cinco partidos. Cuatro victorias y un empate fuera de casa. La mano del entrenador se empieza a notar. Y a los números hay que unir las sensaciones positivas. Es decir, los detalles tanto en el campo como fuera de él. No voy a caer en el símil fácil y hacer leña del árbol caído porque lo pasado ya no tiene arreglo.

Ciñéndome a la actualidad del viejo Racing, que es al fin y al cabo lo que nos importa, hay que decir que los fichajes parecen responder. Héber Pena desborda y aporta calidad. Aquino y César Díaz trabajan, buscan el apoyo y también la profundidad, y además se complementan bien con Coulibaly. Caye Quintana abre espacios y tiene movimientos de buen delantero. Se hace presión alta en fases del partido, combinadas con otras de repliegue y juego a la contra. A Granero se le ve con más galones que nunca, siendo el capitán una de las piedras angulares sobre las que se mueve el equipo. Existe cada vez más solidez defensiva. En definitiva, el equipo tiene buena pinta.

Pero de lejos, lo que más me está gustando de este ilusionante arranque es que el entrenador parece tener las cosas claras. Sus ruedas de prensa son didácticas. Tiene un tono amable pero sabe contestar y defender su filosofía cuando es preciso. El entrenador del Pontevedra puede dar fe.

Ha dejado alguna frase que por simple que parezca no me resisto a citar. El míster cántabro que dirige la nave verdiblanca hacía el ansiado ascenso suelta sin rubor alguno: «el fútbol es gol». Perogrullada máxima que de forma absurda algunos han puesto en segundo plano respecto a sacar el balón jugado desde el área pequeña.

En 2.ª B, ni las áreas pequeñas ni las grandes están para hacer triangulaciones. Aunque respeto a quien quiera hacerlo. Ojalá todos nuestros rivales adopten ese modus operandi y podamos recuperar el balón ahí arriba.

Lo malo de esta categoría infernal es que es larga como un día sin pan. E incluso puedes hacer una gran fase regular y luego fracasar en el play-off. O viceversa. Pero de momento, este equipo, aún en construcción y pendiente de ensamblar, está arriba. Siempre será mejor limar las imperfecciones con el viento a favor. Que siga soplando esa galerna y ojalá un míster cántabro sea profeta en su tierra.

La ilusión no debe cesar. Ya sea desde tribuna o desde la Gradona, aprovechemos esta corriente para que se convierta en marea imparable. Estamos dando los primeros pasos para volver donde merecemos. Sigamos animando. Sigamos ilusionados.

PD: Paco Fernández, eres grande.

Juristas Desencadenados, 2016.

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