PSOE: año cero

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Por Manuel Cobo.

Un personaje femenino en Europa, de Lars von Trier, decía: «Alemania necesita que alguien la ame». Eso mismo creo que necesita el partido político más antiguo de nuestra historia. Después de 137 años el partido socialista obrero español asistió el sábado a un nuevo Suresnes. Es verdad que no era un Congreso y que el contexto histórico es distinto, pero a efectos prácticos para la organización es prácticamente lo mismo. Se viven días decisivos; el sábado 1 de octubre de 2016 lo fue, para el PSOE y la izquierda española en general.
Quizás haya analistas o incluso dirigentes que no sean conscientes de ese carácter histórico; sin embargo, las circunstancias así lo indican. La izquierda española, siempre tan volátil y fragmentada, ha vivido tras la crisis de 2008 que aún persiste en diferentes variantes cada vez más preocupantes (ya no es solo económica y social) el nacimiento de ese fenómeno que atiende al nombre de Podemos. Fenómeno larvado en la universidad, internet y en platós de televisión de medios de la derecha más dura. Paradójico país donde los haya este que nos toca habitar.

Ese fenómeno se observaba desde los de la rosa con extrañeza, indiferencia o, cuando menos, frialdad. Mientras Pedro Sánchez era aupado a la secretaría general gracias al apoyo de Susana Díaz; los Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero y compañía articulaban un discurso cercano a la calle indignada. El resto es historia.

Ahora, asistimos al reseteo del viejo PSOE. Nadie se atreve a pronosticar quien liderará el partido después de la gestora. Ni siquiera se sabe muy bien que legitimidad tiene este organismo provisional a la hora de establecer una postura respecto a la posible investidura de Mariano Rajoy. Los circunspectos tertulianos de diferentes tendencias auguran una abstención y una legislatura corta.

Pero ,más allá de eso. ¿cuál será el partido que encabece la izquierda española a partir de ahora? ¿Quién se pondrá enfrente de la derecha y la combatirá ideológicamente?
Cuando parecía que Podemos se resignaba a no culminar su asalto a los cielos y empezaba a enredarse de nuevo en debates internos, la olla exprés de Ferraz ha estallado en mil pedazos, dando a la formación morada un nuevo aire.

En Suresnes se redefinieron objetivos, programas y liderazgos. En general, nació un nuevo partido cuando más falta hacía para el futuro del país. Tengo serias dudas sobre si ahora las filas socialistas poseen una generación de políticos capaz de estar a la altura de una empresa semejante. Pero más les vale espabilar y no perder más el tiempo porque, a pesar de su carácter y personalidad como entidad, hemos visto caer imperios mucho más grandes. Y aquellos que se resquebrajan desde dentro resulta harto complicado reestructurarlos.

La palabra clave o leitmotiv tras el terremoto del sábado es coser. Ya pueden coger hilo y aguja porque tienen trabajo por delante. Consiguieron la cabeza del sorprendentemente firme y atrincherado Sánchez pero por el camino los barones, críticos o como queramos llamarlos han podido dejarse muchos girones de credibilidad en el asunto. El fantasma de la etérea UCD se puede aparecer en cualquier momento.

Juristas Desencadenados, 2016.

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