De la Serna: el ministro que no te esperas

dlsdorian

Por Manuel Cobo.

Se ha celebrado desde las páginas más rosas de la prensa de Madrid la llegada al Gobierno de un paisano. Íñigo de la Serna, el flamante ministro de Fomento y exalcalde de Santander, ha irrumpido en el nuevo ejecutivo de Rajoy lo de nuevo lo digo simplemente por algunas carascon su porte de galán de telenovela y su fama de buen gestor de lo público. Ya incluso hay quien lo coloca en las quinielas de futuribles sucesores a corto plazo del presidente.

Al español no cántabro le resultará una figura un tanto desconocida, más allá de alguna aparición fugaz en una televisión de ámbito generalista con motivo de algún éxito deportivo. Efectivamente, espectador atento, era el tipo que salía detrás de Ruth Beitia y Laura Nicholls. Pero, más allá de alguna declaración protocolaria ocasional, quizá el compatriota extremeño se pregunte «¿qué tipo de ministro puedo esperar?». La amiga murciana, razonablemente informada, de igual forma puede asaltarle la duda de «¿ante qué clase de político me encuentro?».

Bien; sin ánimo de ser exhaustivo y con la optimista idea de que un ciudadano extremeño o una ciudadana murciana lean este blog; me voy a atrever a sintetizar sus datos más relevantes. Estos conocimientos son únicamente proporcionados por la cercanía de convivir en la capital de La Montaña:

El George Clooney cántabro, como ha bautizado erróneamente algún medio de la Meseta si a un actor famoso se da un aire es a Richard Gere de joven creció políticamente bajo el ala de Gonzalo Piñeiro. Otrora insigne regidor santanderino y también exsenador.
Una vez cogido el testigo, De la Serna ha estado al frente del consistorio de La Novia del Mar durante dos legislaturas con mayoría absoluta; siendo la actual, que acaba de dejar, la única en la que se ha visto en la necesidad de buscar el apoyo de otro grupo (Ciudadanos) para poder gobernar.

Se trata de un político que maneja bien el relato público y se mueve con agilidad en los medios de comunicación. Casi siempre es él el que lleva la iniciativa de la agenda política y maneja los tiempos como pocos. No obstante, hay que tener en cuenta que la presión mediática que se soporta en una capital pequeña no es la misma que la que debe aguantar un ministro.

Durante sus años al frente del consistorio, Santander ha experimentado una transformación importante. Transformación visible en forma de escaleras mecánicas en las calles más empinadas, rehabilitación de la zona más degradada del frente marítimo y, por supuesto, el gran proyecto estrella aún por acabar. El museo de la Fundación Botín diseñado por Renzo Piano. Estructura situada en una zona privilegiada de la ciudad y que promete ser un gran foco de atracción cultura y turística. Forma parte además de un proyecto más amplio. El denominado anillo cultural. (Publicidad: ya estáis tardando en visitar La Tierruca si no la conocéis aún). Le gustan las obras. Es indudable.

Pero no todos son luces. Aún no se tiene claro por estos lares si el Mundial de Vela fue un éxito rotundo o moderado, o un fracaso moderado o rotundo. Incluso conozco personas que no se enteraron de que semejante competición se estaba celebrando en la bahía de su ciudad. En determinados momentos, las sombras se han vuelto demasiado tenebrosas: la reciente sentencia del Tribunal Supremo que ha tumbado nada más y nada menos que el Plan General de Ordenación Urbana o el tristemente célebre caso Amparo. Aún hoy me pregunto si todo aquello fue necesario para construir un vial cuanto menos discutible que no parece haber aliviado mucho el tráfico de la zona.

Luces y sombras de un valor en alza en el Partido Popular y en el nuevo Gobierno central. No valoraré positivamente que no haya sido sujeto de ningún proceso judicial porque sería triste argumentar eso como un mérito en el currículo de un servidor público, más allá de que el panorama sea el que todos conocemos. Sí valoro que el máximo responsable de obra pública de España sea un ingeniero de caminos, canales y puertos. Veremos su desempeño. Ya ha hecho alguna declaración en la que afirma que las infraestructuras son una forma de vertebración del país. Verdad verdadera que dirían en cierto anuncio.

Estaremos atentos si esa vertebración a través de los proyectos que emprenda su ministerio cristaliza en unas mejores comunicaciones que aumenten las inversiones empresariales y en consecuencia también el empleo. Y, aunque suene provinciano, si de paso Cantabria consigue un tren del siglo XXI que pueda conectarnos con Madrid, en lugar del actual del XIX que se queda bloqueado en Reinosa por la dichosa catenaria, pues mucho mejor.

Fuente de las imágenes: El Diario Montañés y FEMP.

Juristas Desencadenados, 2016.

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